La Casa de la Encina

La Casa de la Encina es una familia digital de mujeres católicas que hemos decidido vivir como Dios nos pensó, no como el mundo nos manda

Aquí hablamos de matrimonio, de maternidad y de convertir tu casa en una iglesia doméstica.

Y de disfrutar de ser mujer, esposa y madre.

Si has llegado hasta aquí, no ha sido el algoritmo. Ha sido la Providencia. ¡Te estábamos esperando!

¡Bienvenida!

Camino de terracería serpenteando por un paisaje rural con vegetación dispersa y colinas suaves bajo un cielo despejado.

Spoiler: al final de la escalera corporativa no hay nada

Subiste la escalera perdiendo pelo, perdiendo paz y haciendo de la ansiedad tu mejor amiga. Y arriba no había nada.

Ahora sabes lo que vale de verdad: que tu esposo, tus hijos y tú lleguéis al cielo. Y que el camino es tu propia familia: un lugar de paz, de acogida, de risas y de esperanza. La familia es lo más bonito que le puede pasar a una persona y a una sociedad, y tú quieres volver a ponerla en valor desde tu sitio: esposa y madre.

Pero te miran raro. Como si fueras una santona, como si a tu edad tocara pensar en Netflix y en compras. A ti eso no te llena. Te llena ver reír a tu hijo, un cruce de miradas cómplices con tu marido, un café tranquilo dando gracias a Dios por todo lo que te ha dado.

Necesitas un espacio que nutra tu alma y amigas con las que hablar de estas cosas que parecen una fumada y son lo más verdadero que tienes. Bienvenida a la Casa de la Encina.

Estantes de madera con utensilios de cocina y objetos decorativos, incluyendo tazas de metal de color cobre, un frasco de vidrio, una taza de cerámica con diseño de fresas, y utensilios en cajas y bolsas. Hay también manteles de encaje y decoraciones de tela.

¿Qué hay dentro de la Casa?

De momento, un blog. (No me da tiempo a más 🤭🤣)

Pequeñas reflexiones, pequeños trucos y pequeñas formas en las que yo misma voy aprendiendo a mantener la estabilidad interior y a poner a Dios en el centro con cosas sencillas.

Porque queremos rezar mientras tendemos la ropa, tratar a Dios de Padre y a Jesús de amigo, cuidar a tu marido sin perderte a ti, educar en la fe sin sermones, sentir paz por dentro y caminar hacia el campo aunque hoy vivas en un piso.

No escribo desde la cima. Escribo desde el camino, prometiéndome que dejaré de morderme las uñas y con mil alarmas despertador para levantarme.

Si buscas a alguien perfecta, en la parroquia hay imágenes preciosas de santas y de la Virgen.

Si buscas a una hermana que como tú quiere vivir en Dios, feliz en su matrimonio y sueña con una casa en el campo, gallinas y una cabra, mientras tiende la ropa en el patio interior de su piso, pasa.

Te escribo desde mi piso con lo que voy aprendiendo sobre fe, matrimonio, maternidad y vida sencilla

Sin ruido, sin prisa, con el Sagrado Corazón presidiendo la mesa

¿De quién es la Casa de la Encina?

Soy Laura 🤍

Recién casada, abierta a la vida y con una casa en el campo que de momento solo existe en mis oraciones. Pero no espero a tenerla: quiero vivir ya, desde mis circunstancias imperfectas, mi vida soñada. Cerquita del Corazón de Dios, disfrutona en mi matrimonio y, cuando Dios quiera, en mi maternidad.

La Misa, la Eucaristía, el Rosario y unos minutitos de oración son mis refugios en el día a día. En mi cabeza lo ideal sería hacerlo todo; algunos días, rezar mientras tiendo la ropa ya es un gran logro.

No vengo a enseñarte nada. Sé que no soy la única, y quiero recorrer este camino ayudándonos: he creado este espacio para nutrir nuestra alma femenina y apoyarnos en nuestra vocación de mujeres, esposas y madres.